Después de más de tres décadas de investigación y tras un extenso proceso regulatorio, comenzó a utilizarse en la Argentina la primera vacuna terapéutica desarrollada en el país para el tratamiento del melanoma cutáneo de alto riesgo. Se trata de Vaccimel, una inmunoterapia indicada para determinados pacientes con estadios tempranos de la enfermedad, pero con riesgo intermedio a alto de recaída.
El Dr. José Mordoh, investigador superior del CONICET y director del Centro de Investigaciones Oncológicas de la Fundación Cáncer, lideró un grupo de investigadores que trabajó en el desarrollo de la vacuna.
La vacuna no se vende en las farmacias. Su acceso se da a través del circuito de medicamentos oncológicos o de alto costo, con cobertura según cada sistema de salud, y siempre bajo indicación médica especializada. El tratamiento completo dura dos años y se aplica en centros especializados. El primer equipo en ofrecerlo es el del Hospital de Oncología María Curie, en la Ciudad de Buenos Aires.
“Esta vacuna es para tratamiento, no es preventiva del cáncer de piel. Está indicada para pacientes que tienen un melanoma que ya ha sido extirpado y en quienes no se ha detectado enfermedad a distancia —sin afectación de ganglios u otros órganos con las técnicas habituales de diagnóstico—, pero que, por ciertas características del melanoma, como el grosor, tienen mayor riesgo en los próximos años de desarrollar diseminación o metástasis. Se sabe que podría existir una diseminación microscópica no detectable. La vacuna podría estimular las defensas del paciente para reconocer estas células cancerosas ocultas”, explica a Esencia Ana De Pablo, miembro de la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD) y subjefa del Servicio de Dermatología del Hospital Austral.
En ese sentido, De Pablo detalla que, cuando se desarrolla un cáncer, fallan los mecanismos normales de defensa y vigilancia del organismo, que deja de reconocer a las células cancerosas como anormales. “Esta vacuna intenta volver a entrenar al sistema inmune para que identifique lo extraño y, cuando se encuentre frente a estas células, las ataque y las elimine”, añade.
Según la especialista, la vacuna ha mostrado un buen perfil de seguridad, con reacciones principalmente en el lugar de aplicación y muy escasos efectos sistémicos. Además, explica que, en los pacientes que no responden de manera satisfactoria, es posible recurrir luego a los inhibidores de puntos de control inmunológico, que se actualizan actualmente. “Se supone que la estimulación del sistema inmune que produjo la vacuna permite que la respuesta sea más satisfactoria”, agrega.
Según la SAD, el melanoma representa aproximadamente el 5% de los cánceres de piel, pero tiene altas probabilidades de metastatizar y convertirse en una amenaza mortal. Si la detección es temprana, se puede lograr que la persona sobreviva sin presentar problemas a futuro.


