Altas temperaturas, traslados prolongados y cambios de hábitos convierten al verano en un momento clave para la prevención. Incluso antes de iniciar el viaje, la exposición al sol y las modificaciones en la alimentación generan consultas previsibles que pueden abordarse de manera anticipada desde la farmacia. Por su cercanía y su vínculo con la comunidad, el canal se consolida como un aliado estratégico para orientar y anticipar riesgos.
En este contexto, la nota recorre las principales consultas de la temporada y propone acciones concretas y creativas para que la farmacia acompañe la salud del viajero con un enfoque preventivo, más allá de la lógica del botiquín.
Consultas frecuentes de verano: oportunidades de prevención desde la farmacia
Durante la temporada estival, las consultas más habituales suelen vincularse con:
- Golpes de calor y deshidratación, especialmente en adultos mayores, niños y personas con enfermedades crónicas.
- Exposición solar prolongada, prevención de quemaduras y cuidado de piel sensible.
- Picaduras de insectos, reacciones cutáneas e infecciones asociadas.
- Trastornos digestivos del viajero, por cambios en el agua o la alimentación.
- Continuidad de tratamientos crónicos durante el viaje, conservación de medicamentos y adherencia a las tomas.
Cada una de estas situaciones abre una oportunidad clara para prevenir complicaciones, reforzar hábitos saludables y orientar al paciente de manera personalizada.
Más allá del botiquín: acciones concretas para sumar valor desde la farmacia
El enfoque preventivo en verano no se limita a “qué llevar”, sino a cómo cuidarse antes y durante el viaje. Algunas acciones simples y diferenciales que puede implementar la farmacia son:
- Chequeo express pre-viaje: para identificar destino, duración del viaje, edad, patologías preexistentes y nivel de exposición al calor o al sol.
- Acompañamiento a grupos de riesgo: refuerzo de mensajes clave para adultos, niños pequeños y personas con enfermedades crónicas, especialmente en relación con hidratación, conservación de medicamentos y señales de alerta.
- Prevención en viajes largos: orientación sobre hidratación, movilidad, circulación y descanso durante traslados prolongados en auto, micro o avión.
- Educación breve en el punto de venta: recordatorios visibles y mensajes claros sobre cuidados de verano que acompañen la consulta espontánea.
Una propuesta concreta para aplicar en farmacia esta temporada
Espacio “Viaje saludable”
La farmacia puede organizar un punto de orientación preventiva para viajeros, enfocado en las consultas más frecuentes de la temporada. A través de una breve conversación guiada, el equipo farmacéutico orienta sobre cuidados clave según el perfil del paciente y el tipo de viaje, reforzando mensajes de prevención, autocuidado y detección temprana de síntomas.
Esta iniciativa permite transformar una consulta ocasional en una acción preventiva concreta, fortaleciendo el rol profesional del equipo y el vínculo con la comunidad.
Cerrar la temporada con foco en prevención
El verano es sinónimo de descanso, pero también exige atención y responsabilidad en el cuidado de la salud. Desde la prevención y la educación sanitaria, la farmacia puede consolidarse como un referente cercano y confiable, capaz de acompañar a las personas antes, durante y después de sus viajes. Apostar a este enfoque no solo reduce riesgos, sino que refuerza el valor del canal farmacéutico como actor clave de la salud cotidiana.


