Buscan información en redes sociales, valoran la transparencia y esperan respuestas rápidas y fáciles de entender. Los miembros de la Generación Z, nacidos aproximadamente entre 1996 y 2010, obligan a las farmacias a adaptar su comunicación.
Según McKinsey, en Estados Unidos el 42 % de la Generación Z recurre a médicos para informarse sobre salud y bienestar, mientras que el 38 % utiliza las redes sociales. YouTube, TikTok e Instagram están entre las plataformas más utilizadas por este grupo. Videos, publicaciones, influencers y contenidos compartidos forman parte de un recorrido que generalmente comienza antes de llegar a la farmacia.
Nuevas preferencias de consumo
Moravek señala que esta generación muestra interés por el autocuidado, la prevención y una mirada más integral del bienestar. También identifica una mayor inclinación hacia productos OTC y hacia alternativas a los comprimidos y cápsulas. Entre los formatos que ganan espacio están las gomitas, los productos de aplicación sobre la piel, las soluciones nasales, los geles y las formulaciones líquidas o semisólidas.
Moravek también destaca el interés por suplementos, ingredientes naturales o de origen vegetal y soluciones asociadas al cuidado preventivo. Para la farmacia, estas preferencias pueden aportar información útil tanto para pensar el surtido como para orientar mejor la recomendación.
Transparencia y autenticidad son dos valores especialmente importantes para esta generación. En la farmacia, esto implica explicar de manera sencilla para qué sirve un producto, cómo se utiliza, qué contiene y qué puede esperarse de él, evitando mensajes exagerados o demasiado comerciales. Frente a un consumidor acostumbrado a investigar y comparar, brindar información concreta y respaldada puede ayudar a construir confianza.
Adaptar el mensaje al formato
No alcanza con estar presente en los canales digitales, también hay que adaptar el mensaje. Videos breves, respuestas a preguntas frecuentes o contenidos de “mito o realidad” permiten llevar el conocimiento del mostrador a las redes. McKinsey recomienda ajustar el formato a cada plataforma.
Frente a la desinformación, la farmacia puede transformar las dudas habituales en contenidos confiables. Así, las redes sociales complementan la atención personal sin reemplazar el principal diferencial del farmacéutico: la orientación profesional.


