Prevención

Los problemas de salud más frecuentes durante los viajes de verano 

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Viajar en verano cambia rutinas, horarios y hábitos: más exposición al sol, traslados largos, comidas “distintas”, hidratación irregular y, a veces, condiciones sanitarias diferentes. El resultado es previsible: se repiten consultas por trastornos gastrointestinales, golpes de calor o deshidratación, reacciones cutáneas e infecciones leves. 

Un dato útil para dimensionar: la diarrea del viajero es la enfermedad vinculada a viajes más frecuente. La clave para prevenir no es “llevar de todo”, sino anticiparse con medidas simples antes de salir y reforzarlas durante el viaje. 

Antes de viajar: checklist breve 

1) Trastornos gastrointestinales y diarrea del viajero 

En verano, el riesgo sube por cambios de alimentación, agua no segura y menor higiene de manos en tránsito. Los comunicados de salud provinciales insisten en tres pilares: agua segura, higiene de manos y cuidado con alimentos. 

Recomendaciones concretas a tener en cuenta: 

  • Agua segura para beber y para el cepillado: preferir envasada o tratada; evitar hielo de origen incierto. 
  • Elegir comidas bien cocidas y servidas calientes; evitar buffet “a temperatura ambiente” por largo rato.  
  • Lavado de manos (o alcohol en gel si no hay agua y jabón). 

Señales de alerta: fiebre alta, sangrado, deshidratación marcada o diarrea que persiste más de 48–72 h (según edad y comorbilidades). 

 2) Golpe de calor y deshidratación 

Con olas de calor y traslados, aparece el “combo” de mareos, cefalea y decaimiento por mala hidratación o exposición en horas centrales. Las recomendaciones médicas sugieren evitar el sol fuerte, hidratarse con frecuencia y actuar rápido ante signos compatibles con golpe de calor.  

¿Qué hacer/ recomendar para prevenir?: 

  • Hidratación antes de sentir sed; en viajes largos, programar tomas regulares. 
  • Evitar exposición directa al sol entre media mañana y tarde. 
  • Ropa liviana, sombra, ambientes ventilados. 

Señales de alerta (urgencia): confusión, desmayo, piel muy caliente, vómitos persistentes. Enfriar y consultar de inmediato en sospecha de golpe de calor. 

3) Reacciones cutáneas, quemaduras y picaduras 

Se incrementan por sol, roce, trajes de baño húmedos, sudor, depilación y exposición a insectos. La prevención más efectiva es fotoprotección, higiene de pequeñas lesiones y post- actividades, así como evitar el rascado excesivo en la zona afectada. 

Las sugerencias son: 

  • Reaplicar protector solar y sumar medidas físicas (gorra, remera UV, sombra). 
  • En picaduras: consultar si hay reacción extensa o síntomas sistémicos. 

Durante el viaje: lo que más ayuda en la práctica 

  • Hidratación + sales de rehidratación oral ante diarrea/ vómitos (especialmente niños y mayores). 
  • Agua segura (también para lavado de frutas/ verduras y hielo).  
  • Pausas activas en viajes largos, alimentación liviana y prudencia con “comidas nuevas” en exceso. 

En temporada alta, estas consultas no sorprenden: son previsibles y, en buena medida, evitables. Un enfoque preventivo reduce cuadros que suelen arruinar los primeros días del descanso. 

Fuentes de referencia 

CDC – Recomendaciones para diarrea del viajero. Yellow Book 2025: Traveler’s Diarrhea 

Argentina.gob.ar – Cuidados en verano: golpe de calor y deshidratación.  

Comunicados de salud provinciales y alerta nacional por diarreas en destinos turísticos. 

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