Gestión

Lo que el paciente no dice cuando retira su medicación 

2 Mins read

El mostrador de la farmacia es uno de los pocos lugares del sistema de salud donde el mismos paciente aparece, con más o menos regularidad, a lo largo de meses o años. Esa continuidad tiene valor clínico: es también la oportunidad más concreta de detectar lo que las cifras de adherencia no alcanzan a capturar. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que alrededor del 50% de los pacientes con enfermedades crónicas no cumple el tratamiento indicado. Pero ese número no explica el por qué. Investigaciones en psicología de la salud del King’s College de Londres señalan que solo el 30% del abandono es no intencional —el olvido, la dificultad práctica—. El 70% restante responde a una decisión activa del paciente: una que, en la mayoría de los casos, no se menciona.  

Las razones que el paciente raramente dice en voz alta 

Hay un núcleo de barreras que operan en silencio. El costo del medicamento es una de las más frecuentes: en un contexto de ajuste de precios sostenido, muchos pacientes dejan de retirarlos. Los efectos adversos son otra: quien interrumpió porque “le cayó mal” suele volver a buscar el mismo medicamento sin mencionarlo. Y la percepción de que “ya me siento bien” —especialmente extendida en patologías que no generan síntomas evidentes, como la hipertensión o la diabetes— lleva a suspensiones que no quedan registradas. 

A esto se suman las creencias sobre el medicamento en sí: el miedo a la dependencia, la idea de que “los remedios hacen daño” o la expectativa de resultados visibles a corto plazo. Según la OMS, estas barreras cognitivas son tan determinantes como las prácticas, y casi ninguna aparece en la conversación si el equipo no la habilita. 

Las señales que sí están disponibles 

El historial de dispensación tiene su propia información. El paciente que retira con retraso sistemático, el que compra solo parte de la cantidad prescrita, el que volvió antes de lo esperado o el que dejó de aparecer: cada uno de esos patrones es una señal legible. En la interacción directa también hay indicios: quien pregunta si puede dejar el medicamento “un tiempo”, quien menciona efectos adversos casi al pasar, o quien consulta por alternativas más económicas está, en todos los casos, abriendo una conversación que vale la pena sostener. 

El rol del equipo: marco para la intervención 

Según declaraciones de la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA), la intervención oportuna del farmacéutico mejora en más del 50% la adherencia en tratamientos crónicos como hipertensión, diabetes y dislipemias (alteraciones del colesterol y los triglicéridos). 

Preguntar de manera abierta y sin juicio, leer los patrones del historial y anticipar la barrera más probable según el perfil de cada paciente son acciones que ya forman parte de la práctica cotidiana. Reconocerlas como intervención clínica con impacto real es lo que marca la diferencia. 

Al menos el 10% de las internaciones hospitalarias en Argentina se vinculan con errores o mal uso de medicamentos —muchas de ellas, prevenibles desde la farmacia. 

Fuentes consultadas 

OMS. Adherence to Long-Term Therapies: Evidence for Action. Ginebra, 2003.  

Weinman, J. King’s College de Londres. Línea de investigación sobre adherencia intencional y no intencional; activa al 2025.  

COFA Confederación Farmacéutica Argentina. “Los farmacéuticos somos imprescindibles para una Argentina más justa, más sana y más solidaria”. portal.cofa.org.ar, mayo 2025.  

PMC / National Library of Medicine. Onah, C. et al. Data-Driven Patient Engagement to Improve Medication Adherence. Cureus, noviembre 2025. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *