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El mercado del sueño, una oportunidad para la farmacia 

Dormir bien dejó de ser una cuestión privada para convertirse en una prioridad de salud pública y en una categoría de negocio en expansión. Cerca de 2.500 millones de personas en el mundo se ven afectadas por trastornos del sueño, según datos de Mordor Intelligence. En la Argentina, un relevamiento de la UBA de 2022 halló que 75,95% de las personas presentan una alteración del sueño. 

El impacto económico de este fenómeno es proporcional. El mercado global de productos para el sueño alcanzará los 97.800 millones de dólares en 2026 y se proyecta que llegará a 134.470 millones para 2031, con una tasa de crecimiento anual del 6,58%. Un ritmo sostenido que habla de demanda estructural, no de moda pasajera. 

Para la farmacia, este escenario representa una oportunidad concreta. La categoría de sueño ya no se limita a somníferos con receta: hoy abarca un ecosistema diverso de productos que el público busca activamente y que el farmacéutico puede recomendar con respaldo científico. 

¿Qué productos están traccionando la categoría? 

De acuerdo con los datos de Mordor Intelligence, el segmento residencial, es decir, el consumidor que compra por iniciativa propia, sin prescripción médica, representaron el 56,10% de la cuota de mercado de productos para dormir en 2025. Ese perfil de cliente autogestionado es, precisamente, el que pasa por la farmacia. 

La melatonina y los suplementos naturales, como valeriana y L-teanina, ganan terreno entre consumidores que buscan opciones sin hormonas ni efectos secundarios. A estos se suman sprays para la almohada con aromaterapia, las infusiones funcionales con ingredientes como pasiflora o melisa, complementos de triptófano o magnesio, entre otros productos. 

Algunas opciones de suplementos disponibles para ofrecer son: 

La tendencia hacia el autocuidado y el bienestar reposiciona a la farmacia como punto de consulta privilegiado. El profesional farmacéutico tiene la formación para orientar al paciente entre las distintas opciones disponibles, diferenciar cuándo un trastorno requiere derivación médica y construir una oferta de productos coherente con las necesidades de su comunidad. 

Armar una góndola específica para el sueño, capacitar al equipo en las principales categorías y ofrecer recomendaciones personalizadas son acciones simples que pueden traducirse en fidelización y en un ticket promedio más alto.