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Pediculosis en la escuela: cómo prevenir y actuar sin entrar en pánico 

El regreso a clases vuelve a poner el tema sobre el mostrador. Los consultorios pediátricos y las farmacias reciben a las primeras familias con el diagnóstico ya hecho: hay piojos. Pero lo que muchos padres no saben —y el equipo farmacéutico puede explicar— es que el problema no siempre es la presencia del parásito, sino la estrategia con la que se lo enfrenta. 

Un número que sorprende 

Antes de la pandemia, la prevalencia de pediculosis en hogares argentinos con un hijo llegaba al 50%; en hogares con dos niños ascendía al 80%. El dato proviene del primer estudio mundial que midió la infestación antes y durante el confinamiento, liderado por el Dr. Ariel Toloza del CIPEIN (CONICET-UNIDEF). El trabajo confirmó que los niños en edad escolar son la principal fuente de dispersión: cuando dejaron de asistir a clases, la prevalencia bajó del 70% al 44%. 

El problema real: la resistencia 

Acá está el dato que cambia la conversación con las familias. Durante las últimas dos décadas, los tratamientos más usados en Argentina contienen permetrina o d-fenotrina —ambos piretroides—. El uso excesivo de estos productos favoreció la aparición de resistencia: una característica heredable que implica que la dosis que antes alcanzaba para eliminar al piojo ya no lo mata.  

Investigaciones del CONICET en distintas provincias confirmaron que los piojos en Argentina presentan una mutación que les confiere resistencia a la permetrina. Por eso, los pediculicidas que la contienen perdieron eficacia. Cuando una familia llega a la farmacia diciendo que “el tratamiento no funcionó“, este es el primer factor a considerar. 

Entonces, ¿qué funciona? 

La combinación de método mecánico y producto adecuado sigue siendo el estándar. El peine fino permite extraer en forma rápida piojos adultos, ninfas y liendres. Se recomienda el peine metálico por ser más resistente a la deformación y más duradero, y pasarlo desde la raíz hasta la punta con el cabello mojado —lo que inmoviliza al parásito—. Cuando se usa el peine como método mecánico puro, la crema de enjuague facilita el deslizamiento. En cambio, si se combina con un shampoo pediculicida de uso diario, no debe usarse crema de enjuague para no neutralizar su efecto residual.  

Los peines metálicos Assy (DDS 207665 / 208468) son una opción concreta y accesible para recomendar, y el Assy Max Combo (DDS 221965) simplifica la dispensación al incluir loción y peine en un solo pack, mejorando la adherencia al tratamiento completo. Cuando el tratamiento es necesario, la Assy Terminator Loción (DDS 218715) actúa específicamente sobre la infestación activa. 

Un punto clave para reforzar en la consulta: ante un caso que no responde al tratamiento, antes de asumir resistencia es importante descartar diagnóstico erróneo, falta de adherencia, tratamiento incompleto o reinfestación. Las familias que abandonan a los dos o tres días porque “ya no ven piojos” son las que vuelven al mostrador dos semanas después. 

Prevención: una rutina que tiene sentido clínico 

Uno de cada cuatro chicos tiene o tuvo piojos en su cabeza, según el investigador Toloza. En ese contexto, sostener una rutina preventiva durante todo el ciclo lectivo no es exageración: es evidencia. El Shampoo y el Acondicionador Capilatis Evita Piojos (DDS 207433 / 207780), a base de palo amargo y sin pediculicidas químicos, es la opción para el cuidado preventivo cotidiano. El Assy shampoo de Uso Diario Forte (DDS 219495) suma acción pediculicida para momentos de mayor exposición o riesgo. 

Marzo trajo mochilas, guardapolvos y preguntas sobre piojos. La pediculosis es un problema recurrente con solución concreta, y la farmacia es el punto de confianza al que las familias vuelven cuando necesitan la respuesta correcta. 

Fuentes consultadas 

Toloza, A. et al. — CIPEIN (CONICET-UNIDEF). Estudio sobre prevalencia de pediculosis antes y durante el aislamiento por COVID-19 en Argentina. 

Vassena, C. et al. — CONICET. Investigación sobre resistencia a piretroides en Pediculus humanus capitis en Argentina.