Fundada en 1926 por Pascual Atilio Guidi, esta icónica farmacia alcanza un siglo de trayectoria ininterrumpida. Tres generaciones de farmacéuticos han mantenido vivo el legado de servicio, accesibilidad y excelencia que la convirtió en un referente de la salud.
“Andá a Guidi, que siempre te dan una solución”. Valeria Guidi cree que en esa frase se resume el espíritu de la farmacia familiar. Esa accesibilidad, ese compromiso de siempre tener una respuesta es lo que ha sostenido a esta farmacia durante un siglo entero.
El 2 de enero de 2026, Farmacia Guidi celebra 100 años de historia. No solo es la farmacia más antigua de Viedma, sino también el comercio activo con mayor antigüedad en su ubicación original, en la esquina de San Martín y Saavedra. Hoy, Héctor Guidi, hijo de Pascual Atilio, de 80 años, trabaja en la farmacia en la parte administrativa y en optometría, mientras su hija Valeria está a cargo de un equipo de 12 personas.
Un legado que atraviesa la historia
La farmacia fue fundada por Pascual Atilio Guidi en 1926. Hijo de una madre visionaria que apenas había completado tercer grado, Pascual fue uno de los pocos profesionales universitarios de Viedma. “Mi abuela entendía que sus hijos tenían que estudiar. Uno fue farmacéutico, el otro médico y todas sus hijas maestras”, dice Héctor.
Para estudiar, Pascual tuvo que viajar al Colegio Don Bosco de Bahía Blanca —porque Viedma no tenía bachillerato— y luego a La Plata para cursar farmacia. “A mi padre le tocó vivir una época anterior a los antibióticos. En 1939, Fleming descubre la penicilina. Antes de eso, mucha gente se moría sin tener forma de solucionar el problema. De hecho, a mi padre se le muere una hermana de tuberculosis”, relata Héctor.
Esa perspectiva histórica cobra nueva relevancia hoy. “A mí me toca la tercera etapa: la ley de resistencia microbiana, con el mal uso y abuso de los antibióticos”, explica Valeria.
La segunda generación: Héctor y la expansión
Héctor Guidi comenzó a trabajar en la farmacia a los 10 años ordenando medicamentos. Durante la escuela secundaria, por las tardes iba a la farmacia, y a veces le tocaba hacer turnos, como se les llamaba antes a las guardias, junto a su padre.
En 1968 se recibió de farmacéutico en La Plata y en 1972 inauguró la óptica, tras estudiar contactología. Posteriormente, en los 90 sumó otra profesión, la optometría, que permite determinar y prescribir fórmulas ópticas para un anteojo.
Cuando su padre se jubiló en 1975, Héctor asumió la dirección completa. Le tocó vivir la transición entre la farmacia magistral y la llegada de las especialidades farmacéuticas. La filosofía de capacitación constante atraviesa las tres generaciones. “El saber debe ocupar un lugar”, enfatiza Héctor, corrigiendo el dicho popular “el saber no ocupa lugar”.
Valeria: la tercera generación
Valeria Guidi se incorporó a la farmacia en 2011, tras haberse formado en La Plata, en la misma universidad que su abuelo y su padre, y haber trabajado en un laboratorio. “Volver implicó aprender a trabajar con mi padre de jefe, en un negocio familiar con 12 personas a cargo“, explica.
La transición fue gradual. “Pasé de ser ‘la hija de Guidi’ a ser ‘la chica de la farmacia’. Ese apellido está muy asociado a la salud acá. Tengo una hermana médica y otra odontóloga, entonces es un apellido que te pesa y que te da orgullo”.
El diferencial Guidi: accesibilidad y servicio
¿Qué hace diferente a Farmacia Guidi? “La excelencia, el servicio, la accesibilidad”, enumera Valeria. “Somos el primer eslabón de la cadena. Muchos llegan a la farmacia antes de ir al médico, en una primera consulta. Y lo que nos diferencia es dar siempre una buena respuesta, ya sea con una solución o con la recomendación de consultar al médico”, agrega.
La capacitación también es clave. Desde 2015, trabajan con un coach que coordina al equipo. “Mi padre dijo: ‘Yo quiero que mi personal sonría’. Entonces empezamos a hacer un cambio de imagen, un cambio de logo, que nos llevó a definir nuestros valores, nuestra misión como empresa”, cuenta Valeria.
Mirando hacia el futuro
La relación con Droguería del Sud acompaña a Farmacia Guidi desde sus orígenes. “Empezó con mi padre y se fue sosteniendo en el tiempo por el buen trato y la atención de Droguería del Sud”, recuerda Héctor.
A cien años de su fundación, Farmacia Guidi sigue en la misma esquina y con la misma lógica de trabajo, mientras enfrenta nuevos desafíos vinculados a la digitalización, la inteligencia artificial y los cambios en el consumo. “Incorporamos la tecnología de a poco. Tenemos a alguien que nos maneja las redes. La inteligencia artificial puede ser abrumadora, pero hay que avanzar”, dice Valeria.
Para Héctor, el balance de este recorrido es claro: “Nos sentimos orgullosos. Pienso que el esfuerzo valió la pena. Como siempre digo, ‘lo imposible se logra empezando’. Y yo creo que no hemos llegado todavía a lo imposible, pero ya empezamos hace rato”.


