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Gestión - 1 agosto, 2020

La farmacia familiar: cómo separar los roles

El estrés que implica hoy trabajar en una farmacia hace que, si la misma es de tipo familiar, resulte necesario adoptar medidas y procedimientos tendientes a lograr una sana convivencia.

Toda empresa familiar, incluyendo a las farmacias, tienen fortalezas y debilidades. Entre las primeras figura el alto grado de motivación y la interacción permanente entre los involucrados. Entre las segundas, suele existir cierta confusión de roles e intereses que pueden generar distintos problemas.
Momentos como los actuales, donde luego del trabajo los integrantes de una misma familia muchas veces deben convivir bajo un mismo techo, aislados de cualquier otra actividad social, pueden favorecer la irrupción de algunos roces o conflictos personales. Para prevenirlos, existen cuatro cuestiones básicas:

  1. Dividir explícitamente los roles. “Esta división es muy clara… en la teoría”, dice el especialista en empresas de familia Juan Carlos Aimetta. En la práctica, los roles se suelen confundir. Cuando la persona titular de una farmacia habla con su familia, ¿en qué lugar se para? ¿Habla como padre o madre, como dueña o como gerente? Cada uno debe saber los límites dentro de los cuales moverse según si uno habla como familiar, como propietario o como encargado.
  2. Establecer jerarquías. La existencia de cargos jerárquicos, inaceptables en el ámbito de la familia, es indispensable en la empresa. Pero deben ser establecidas cuidadosamente. “Lo ideal es evitar que un miembro de la familia dependa directamente de otro dentro. Es mejor que trabajen en áreas separadas, si el tamaño del negocio lo permite”, explica Aimetta.
  3. No aspire a tener un negocio sin conflictos. Aspire a resolverlos adecuadamente. Es utópico pensar que se puede vivir sin conflictos personales, familiares y empresariales. “Uno puede aspirar a tener una familia feliz; pero eso no significa necesariamente una empresa feliz. Es erróneo creer que la felicidad es parte inherente del trabajo empresario”, dice Aimetta.
  4. Genere espacios para tratar temas empresariales y familiares.
    Si dichos espacios no existen, el conflicto aparece en el lugar inadecuado y en el momento inoportuno (en un festejo familiar, por ejemplo). O bien se tratan temas familiares dentro de la farmacia. Conviene establecer al menos un día fijo al mes para reunirse y tratar temas profesionales vinculados con la farmacia.