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Gestión - 1 junio, 2020

Covid-19: cómo manejar el estrés del equipo de trabajo

Los colaboradores de las farmacias viven situaciones que a veces les exigen un alto control emocional. Es importante que el líder del equipo se muestre comprensivo y brinde contención.

Los profesionales de la salud se ven sometidos cotidianamente a situaciones de alto estrés físico y emocional. Si bien esto se acentúa en el caso de los médicos, los equipos de trabajo de las farmacias también afrontan cotidianamente circunstancias complejas. En estos casos, el farmacéutico, como líder, debe contribuir a contener a sus colaboradores, de tal forma de aliviarles lo más posible las presiones psicológicas.

Durante una charla virtual organizada por la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA), la licenciada en Psicología Valeria Schwalb, especializada en atención clínica de pacientes y familiares que atraviesan situaciones límite, brindó los siguientes consejos, destinados a orientar a los titulares de farmacia en la contención de sus colaboradores:

  1. Comprender que la situación afecta a todos. “Es imposible que semejante estado de alerta no provoque nada a una persona que trabaja en una farmacia”, señaló Schwalb. Inevitablemente, la situación actual debe generar algún grado de miedo o angustia. “Hay personas que por primera vez tienen miedo de morir, o temen que muera algún ser querido. Hay que asumir que nadie es inmune a ese tipo pensamientos”. La actitud de la mayoría de las personas es negar su malestar y mostrar que está a la altura del desafío que le toca vivir. Pero el farmacéutico no puede desconocer que, en el fondo, las emociones negativas existen.
  2. Aceptar los síntomas. Un paradigma de la psicología dice que toda reacción anormal ante una situación anormal, es normal. “Es lógico sentir ansiedad, incertidumbre, dificultades para dormir, irritación, apatía o tendencia a la hiperreactividad”, expresó la especialista. “Si un colaborador, o uno mismo, tiene reacciones que nunca antes habían tenido, hay que entender que es producto de la situación. No hay que juzgarlo ni juzgarse por ello”.
  3. Escuchar a los colaboradores, para que no se lleven los problemas a sus casas. Es importante que las personas puedan hablar en la farmacia de lo que les pasa, para descargar sus emociones negativas. Deben tener al menos diez o quince minutos por días en los que puedan contar lo que ocurrió durante la jornada. El farmacéutico debería dedicarles un espacio para escucharlos con atención. En caso contrario, los colaboradores volverán a sus casas y descargarán su angustia con sus familias, cuando deberían emplear el tiempo libre en sus hogares para distenderse y recargar energías; no para seguir girando en torno a los problemas cotidianos de trabajo.
  4. Reducir el nivel de exigencia. Cuando termina la jornada, a todo buen profesional le gusta hacer un repaso de lo realizado, para irse con la satisfacción de haber cumplido al pie de la letra con todas las tareas preestablecidas. “Este no es el mejor momento para la autoexigencia”, señaló Schwalb. “Conviene actuar con responsabilidad pero sin obsesión. La carga de estrés adicional que se vive hoy en día lleva a que cada uno, a veces, haga lo que pueda. Si es necesario, hay que reducir la exigencia, y sin culpa. Esto no va a durar para siempre; con el tiempo las cosas volverán a la normalidad”.

Recomendaciones adicionales

La Dirección Nacional de Salud Mental y Adicciones brinda tres consejos clave a los profesionales de la salud:

Evitar la exposición excesiva a las noticias. Es bueno actualizarse a través de los diarios o la televisión, pero no más de dos veces al día. En lo que hace a información vinculada con el Covid-19, conviene nutrirse solamente con datos oficiales o de fuentes especializadas que resulten confiables.

• Es común que algunas personas del entorno familiar o afectivo de los profesionales de la salud tiendan a evitar o a reducir al mínimo indispensable el contacto físico con ellos. Si eso ocurre, hay que entender que dichas conductas no son un rechazo personal, sino que se trata de un comportamiento generado por el miedo que provoca la pandemia. Ante esta situación, no es conveniente aislarse. Lo ideal es mantener todos los vínculos, solo que en algunos casos convendrá hacerlo a través del teléfono, las redes sociales y otros medios de comunicación a distancia, minimizando el contacto físico.

No hay que descartar la consulta con un psicólogo. Si se manifiesta un cambio importante en el modo de actuar en relación con la forma de ser habitual; si el malestar o estrés impiden realizar las tareas habituales o si se pierde la capacidad de disfrutar, no hay que dudar en buscar apoyo. Hoy en día la mayoría de los psicólogos ofrecen sesiones online, que en esos casos pueden ser de utilidad.