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Revista Esencia - Droguería del Sud

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Salud - 1 octubre, 2019

Día del Farmacéutico Argentino: una fecha para recordar

El crecimiento en la expectativa de vida, el aumento de la prevalencia de ciertas enfermedades crónicas y distintos avances tecnológicos y científicos redefinen constantemente el rol de los farmacéuticos, que realizan un importante aporte a la salud en todos los rincones del país.

Si bien el Día Mundial del Farmacéutico, según lo establecido por la Federación Internacional Farmacéutica (FIP) es el 25 de septiembre, Argentina posee una peculiaridad: cuenta también con su propia fecha. El 12 de octubre se celebra en nuestro país el Día Nacional del Farmacéutico, que evoca la fecha de fundación de la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA), en 1935.

Desde Droguería del Sud queremos manifestar nuestro reconocimiento a los numerosos farmacéuticos que cotidianamente contribuyen a la salud y la prevención en todos los rincones del territorio nacional.

“La cercanía es un valor fundamental del farmacéutico”, señala la farmacéutica María Isabel Reinoso, Presidenta de COFA. “En muchas localidades de nuestro país es un agente sanitario clave que trabaja en la difusión de hábitos de vida saludables, en la prevención y en la detección oportuna de enfermedades, asesorando al paciente para que obtenga el mejor resultado de su tratamiento”, añade.

No es poco frecuente que la relación de la población con su farmacéutico de confianza trascienda lo meramente profesional y se transforme en una amistad. Esa confianza, ganada mediante el consejo honesto y preciso, muchas veces resuelve con simples palabras aquellos problemas que podrían haber sido serios de no haber mediado una recomendación preventiva, un tratamiento o una derivación al médico.

“La esperanza de vida ha crecido en varios años. Eso presenta hoy al farmacéutico el reto de dar atención y calidad de vida a un nuevo perfil de paciente, con enfermedades crónicas, que requiere asesoramiento permanente, control y cuidados especiales. La pérdida de salud tiene un alto impacto emocional en el paciente y su entorno”, comenta Reinoso.

Un largo recorrido

El 5 de mayo de 1770, cuarenta años antes de la Revolución de Mayo, presentó sus credenciales ante el Cabildo de Buenos Aires Don Agustín Pica, quien a partir de allí fue reconocido oficialmente como el primer boticario (como se le decía por aquel entonces al farmacéutico) de lo que hoy es Argentina.

Los profesionales del rubro recorrieron un lento camino. En 1782, en todo el Virreinato de las Provincias del Río de la Plata había apenas 31 boticas establecidas. De ellas, nueve estaban en Buenos Aires, cuatro en Córdoba, dos en Salta y el resto se encontraban repartidas en distintas localidades.

Por aquel entonces, el ejercicio de la farmacia estaba muy asociado a la medicina. Aún faltaban varios años para que se oficializara la enseñanza de la profesión farmacéutica como un cuerpo de conocimientos independientes.

En 1854, cuando hacía apenas un mes que Justo José de Urquiza había sido elegido Presidente de la Confederación Argentina, el gobierno autorizó a la Facultad de Medicina de Buenos Aires a matricular alumnos para cursar estudios específicos en la nueva Escuela de Farmacia.

El 12 de octubre de 1935, en la ciudad de santafesina de Rosario, un grupo de farmacéuticos dirigentes de entidades primarias decidieron reunirse para crear una entidad de segundo grado que uniera a las instituciones representativas de los profesionales de farmacia en todo el país. Así surgió la COFA.

Recién en 1957, durante la presidencia de Pedro Eugenio Aramburu, el Consejo Universitario de la Universidad de Buenos Aires (UBA) votó favorablemente la creación de la Facultad de Farmacia y Bioquímica, que se concretó mediante el Decreto 5292/57. Posteriormente, la disciplina ganó terreno y se oficializó incluso un doctorado. Eso abrió las puertas al desarrollo de la profesión, que continua hasta el día de hoy, sumando constantemente nuevos desafíos.