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Marketing - 1 junio, 2019

Protección facial: una necesidad constante

Durante el otoño y el invierno, las radiaciones solares siguen haciendo efecto. La mejor forma de prevenir el envejecimiento prematuro del rostro y otros problemas más serios, como el melanoma, es el uso diario de protectores solares.

Creer que durante el invierno las radiaciones solares dejan de ser nocivas, es un error muy común, cuyas consecuencias las termina pagando nuestra piel, especialmente la del rostro, que es la que permanece más expuesta.

“Aunque el sol no se sienta como en el verano, tenemos que seguir protegiéndonos de las radiaciones ultravioletas que no sólo envejecen prematuramente la piel, sino que también nos exponen a un mayor riesgo de cáncer cutáneo”, afirman en la Sociedad Argentina de Dermatología.

Para entender la situación, es importante saber que los temidos rayos ultravioletas se dividen en tres tipos: UVA, UVB, y UVC. Estos últimos son bloqueados por la capa de ozono; pero los dos primeros llegan a la tierra y afectan a la piel.

La radiación UVA compone el 95% del total. Estos rayos atraviesan los vidrios de las ventanas e incluso hasta la ropa ligera. Son indoloros (no generan molestia en el momento) pero penetran hasta las capas más profundas de la dermis, por lo que son causa de arrugas, manchas en la piel y fotoenvejecimiento. Además, son cancerígenos: pueden producir daños en el ADN de las células de la piel que deriven en melanomas. Es importante señalar que las radiaciones UVA tienen lugar durante todo el año, incluso en días nublados.

Por su parte, los rayos UVB representan el 5% de la radiación que llega a la Tierra. Son los responsables del bronceado, y también de las quemaduras de la piel. El 65% de los casos de cáncer cutáneo se produce por la exposición excesiva a este tipo de radiaciones.

Protección facial: una necesidad constante

Protección solar

Defender al rostro del fotoenvejecimiento y del peligro del cáncer es un objetivo que puede ser logrado mediante el uso de un protector facial adecuado. Ahora bien, ¿cómo determinar el tipo de protección? Aquí hay que considerar dos factores:

Protección facial: una necesidad constante

Tips para recomendar

  1. Se aconseja el uso de protectores solares de amplio espectro, es decir, que protejan contra las radiaciones UVB y UVA.
  2. Para las pieles grasas o acneicas, es conveniente elegir las texturas fluidas y un efecto matificante. Para las pieles secas, las texturas en crema son las ideales.
  3. A la hora de adquirir una crema fotoprotectora, conviene fijarse que cuente en su formulación con una pantalla física. A veces la protección está formada solamente por óxido de zinc, que difumina los rayos ultravioletas pero no los absorbe.
  4. Cuidado con el sudor. La transpiración anula el efecto protector de las cremas solares, por lo cual en situaciones de mucho sudor conviene volver a aplicar al menos cada dos horas.
  5. No descuidar el uso de protectores solares labiales. Con un FPS 30 suele ser suficiente.

CONOCÉ MÁS


Protección a medida

Los distintos tipos de piel permiten clasificar a las personas según su fototipo cutáneo, que indica el límite de tolerancia a la radiación ultravioleta. Podemos distinguir los siguientes: