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Revista Esencia - Droguería del Sud

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Turismo Farmacéutico - 1 marzo, 2019

Farmacia Taquechel de La Habana

Este establecimiento fundado en 1898, que además de atender al público funciona como museo, conserva casi todo su mobiliario original e incluye varios objetos históricos que permiten conocer la evolución de la profesión farmacéutica en Cuba.

Los orígenes de la farmacia cubana se remontan al año 1598, cuando abrieron en La Habana dos boticas: una fundada por Sebastián Milanés, en la calle Real (hoy conocida con el nombre de Muralla) y otra por López Alfaro, cerca del Desagüe (Callejón del Chorro). Todavía no existían carreras de farmacia. La legislación vigente establecida en 1563 por Felipe II exigía como requisito legal para ejercer la profesión en las colonias “conocimiento del latín y cuatro años previos de  práctica con  boticarios examinados”.

Muchas de las medicinas llegaban a América desde Castilla, a veces con tanta demora que estaban vencidas o en mal estado. Hacia 1670, cuando la ciudad creció gracias al auge de la producción azucarera, la ciudad contaba ya con una docena de farmacias.

Ninguno de esos establecimientos se conserva. Pero en la esquina de Obispo y Mercaderes, una de las más concurridas de La Habana Vieja, se puede visitar la imponente farmacia Taquechel, fundada en 1898, que desde 1996, además de seguir atendiendo al público, funciona como museo, e incluye varios elementos tomados de otras farmacias antiguas y de excavaciones arqueológicas realizadas en distintos lugares de la ciudad. Este local cuenta con distintos ambientes que permiten tomar contacto con el funcionamiento de las viejas boticas y el desarrollo de la ciencia farmacéutica en Cuba.

Además de la arquitectura y el mobiliario original, que merecen en sí mismos una visita, el museo alberga una gran cantidad de albarelos de porcelana francesa del Siglo XVIII. Como parte de la moda de aquella época, se buscaba que los recipientes, además de cumplir con su función práctica, fueran elementos decorativos. Muchos se encuentran ubicados en estanterías de caoba, que con los años fueron sustituyendo a los rústicos armarios de pino típicos de la época de la fundación de la farmacia.

También hay potes de cristal, morteros, antiguos microscopios, aparatos de medición y libros manuscritos con recetas. En definitiva, quien esté de paso por La Habana puede vivir una experiencia agradable y enriquecedora que contribuirá a incrementar sus conocimientos de la historia de la farmacia en nuestro continente.

Datos útiles

El Museo de la Farmacia Taquechel se encuentra en Obispo, 155, Esquina Mercaderes y San Ignacio, La Habana Vieja. Funciona todos los días de 9 a 17 y es de entrada libre y gratuita.